miércoles, 15 de julio de 2015

BALANÇ DE FINAL DE CURS. GRÀCIES NOI/ES

L'educació és cosa del cor. Sé que a alguns els semblarà una carrincloneria, però jo així ho sento i així ho visc. En acabar el curs, en acomiadar-me de la feina per al descans estival, faig balanç. Un any més, amb els meus alumnes he rigut i he plorat, m'he enfadat i m'he alegrat, he escoltat i he orientat. He caminat al seu costat sostenint-los en ocasions, esperonant-los en altres... La majoria han arribat al seu objectiu, no tots, encara que per diferents raons. Em fan mal aquests petits fracassos que espero ajudin a créixer.

Trobar el propi lloc en el món és difícil. Alguns ho tenen clar, altres van provant, el mètode assaig-error segueix donant resultats. No és fàcil. L'adolescència és temps de decisions, de canvis, d'opcions ... Els qui tenen clara la meta que pretenen, ho tenen una mica més fàcil. Però potser el que defineix l'adolescència és no tenir clar gairebé res. I tot i així han d'optar, han de viure, perquè la vida no frena ...

Un any més, he après dels meus alumnes, un tòpic fet realitat. Ells m'han ajudat a créixer, a esforçar-me, a ser millor... M'han empès a desinstal·lar-me, a acceptar el canvi com a oportunitat, a no conformar-me amb allò de sempre, amb el que sempre va funcionar, a seguir vivint en construcció ...

Sóc un afortunat: treballo en una cosa que m'agrada, que m'apassiona. La confiança que gairebé tots els alumnes de la meva tutoria han dipositat en mi m'omple de gratitud; la relació cordial i amistosa amb exalumnes (un cafè ahir, un sopar el proper dilluns ...) m'omple de satisfacció. Gràcies a tots. Als d'ahir i als d'avui. Especialment als alumnes d'aquest curs que acaba.


Des de la gratitud, els meus millors desitjos. Que la vida us somrigui i que, quan no ho faci, sapigueu torejar-la. Que descobriu la felicitat de les coses senzilles, fins i tot d'un treball que us apassioni i us doni la vida. Us ho desitjo de tot cor: sabeu que poso el cor en tot el que faig. L'educació és cosa del cor.

BALANCE DE FINAL DE CURSO. GRACIAS CHIC@S!

La educación es cosa del corazón. Sé que a algunos les parecerá una ñoñería, pero yo así lo siento y así lo vivo. Al acabar el curso, al despedirme del trabajo por el descanso estival, hago balance. Un año más, con mis alumnos he reído y he llorado, me he enfadado y me he alegrado, he escuchado y he orientado. He caminado a su lado sosteniéndolos en ocasiones, espoleándolos en otras… La mayoría han alcanzado su objetivo, no todos, aunque por diferentes razones. Me duelen esos pequeños fracasos que espero ayuden a crecer.

Encontrar el propio sitio en el mundo es difícil. Algunos lo tienen claro, otros van probando, el método ensayo-error sigue dando resultados. No es fácil. La adolescencia es tiempo de decisiones, de cambios, de opciones… Los que tienen clara la meta que pretenden, lo tienen un poco más fácil. Pero tal vez lo que define a la adolescencia sea no tener claro casi nada. Y aun así tienen que optar, tienen que vivir, porque la vida no frena…

Un año más, he aprendido de mis alumnos, un tópico hecho realidad. Ellos me han ayudado a crecer, a esforzarme, a ser mejor… Me han empujado a desinstalarme, a aceptar el cambio como oportunidad, a no conformarme con lo de siempre, con lo que siempre funcionó, a seguir viviendo en construcción...

Soy un afortunado: trabajo en algo que me gusta, que me apasiona. La confianza que casi todos los alumnos de mi tutoría han depositado en mí me llena de gratitud; la relación cordial y amistosa con exalumnos (un café ayer, una cena el próximo lunes…) me llena de satisfacción. Gracias a todos. A los de ayer y a los de hoy. Especialmente a los alumnos de este curso que acaba.

Desde la gratitud, mis mejores deseos. Que la vida os sonría y que, cuando no lo haga, sepáis torearla. Que descubráis la felicidad de las cosas sencillas, incluso de un trabajo que os apasione y os dé la vida. Os lo deseo de corazón: sabéis que pongo el corazón en todo lo que hago. La educación es cosa del corazón.

jueves, 11 de junio de 2015


Sábado 13 de junio. 20 horas.
Teatre Joventut de L'Hospitalet de Llobregat.


Estreno de mi obra:
"MONDIALE PELUQUERÍA.
La imagen es lo que importa".

Un año más, la compañía CHAMPAGNE nos anuncia dos horas de risas aseguradas, esta vez con la historia de una peluquería donde nada es lo que parece... ¿o sí?
¡TENDRÁS QUE VERLA!
Precio de las entradas: 6 euros.

martes, 2 de junio de 2015

A MI PADRE. In memoriam. * Seira (HU) 16 junio 1925 / + Zaragoza 26 mayo 2015

Al cumplirse una semana de la muerte de mi padre, en su memoria publico aquí unas páginas de mi libro "El viejo que me enseñó a pensar", en cuya portada permanecerá para siempre la fotografía de mi padre.


 –Querido Ari: Morir es inevitable. Desde el momento en que una vida nace está destinada a la muerte. Todo ser vivo ha de morir. Además, el ser humano no sólo muere, sino que sabe que ha de morir. Yo sé que he de morir. Y tú también. La conciencia de la muerte es, tal vez, nuestra diferencia más radical con cualquier otro ser vivo, lo que nos sitúa en la cima de la escala zoológica. Esta conciencia ha sido el incentivo que ha movido al ser humano, desde la noche de los tiempos, a buscar un sentido para su vida. Probablemente, la conciencia de la muerte está en el origen de la Filosofía y de la Religión. Incluso de la ciencia, porque la lucha por retrasar la inevitable muerte ha espoleado al hombre para investigar, inventar, descubrir... Pero, por mucho que la ciencia avance, todos tenemos que morir.

–Yo no quiero que usted se muera... Aún no.

–Perdóname si he sido un poco bruto, pero yo creo que hay que saber mirar a la muerte cara a cara. Y hacerlo sin miedo, sin espanto. Además, para los que tenemos fe, la muerte no es un punto final, sino tan sólo un punto y aparte. En este mundo vivimos a oscuras, de noche, ¡hay tantas cosas que no vemos claras, que no entendemos! Quienes creemos en la resurrección sabemos que la muerte, aunque misteriosa, será el final de esta noche en que vivimos. Creemos que, más allá de esta noche nos aguarda la claridad perfecta. ¿Es que no crees tú eso?

–Sí –respondí tímidamente.

–A menudo, rezamos a Dios pidiéndole una buena muerte. Mucha gente considera que alguien ha tenido una buena muerte cuando, por ejemplo, ha fallecido dormido y, por tanto, ni se ha enterado. Yo no pido eso para mí, yo quiero morirme sabiendo que me voy. Y, aunque nadie puede elegir su modo de morir, porque no sabemos ni el día ni la hora, Dios me ha concedido poder prepararme. Y poder despedirme de ti. Espero no haberme equivocado diciéndole al padre Germán que te trajera hasta aquí.

–No se ha equivocado. Me hubiera dolido más no poder despedirme. ¡Me hubiera enfadado!

–No olvides nunca que te has de morir –continuó–. Saberlo te ayudará a vivir más plenamente, con más sentido. Te ayudará a vivir el “Carpe diem”, ¿te acuerdas?

–Sí –sonreí.

–No quiero decir con esto que te pases la vida pensando en la muerte. No se trata de eso. No tienes que amargarte. Pero saber que hemos de morir puede ayudarnos a no dar excesiva importancia a cosas que no la tienen, a relativizar la mayoría de las cosas que nos ocurren porque, en general, todo tiene remedio. Todo… menos la muerte
Hubo una pausa. Tras ella, volvió a despeinarme el cabello con su mano temblorosa.

–No tienes que estar triste –me dijo–. ¿Tú me ves triste a mí?

–No.

–¿Qué más puedo pedir? Triste es cuando alguien muere inesperadamente, siendo aún joven. Triste es cuando una madre ve morir a su hijo, pero que un hijo vea morir a su madre entra dentro del orden natural. Claro que también entristece, porque la muerte es rotunda y definitiva, pero cuando alguien muere anciano es como si todo estuviera en orden, como si se cerrara un ciclo. Cuando se llega a mi edad, la muerte no es sino una etapa más del camino. Y no me asusta...


(Páginas 125-127)