domingo, 29 de junio de 2014

RELACIONES EDUCATIVAS (Dmp 24/13-14)

A mis alumnos de Bachillerato 2012-2014

La otra noche, algunos profesores fuimos a cenar con algunos de nuestros alumnos de 2º de bachillerato. De hecho, lo exacto sería llamarlos exalumnos, puesto que todos los presentes habían superado el curso y era eso, precisamente, lo que celebrábamos. Además, a lo largo de la noche fueron conociendo también, a través de internet, el resultado de sus pruebas de acceso a la universidad, que todos aprobaron. ¡Felicidades!

Al ir a pagar, Jonathan, uno de los exalumnos, le dijo al camarero señalándome: “Es mi profe de Filo y de Historia”, a lo que el camarero, con esa sabiduría que otorga la cátedra de la barra de un bar, le respondió: “Está muy bien esto de la relación entre profes y alumnos”. Y, al traernos el cambio, añadió: “El otro día me encontré con mi profe de Literatura; han pasado más de 20 años, hemos cambiado mucho, pero nos reconocimos. Las buenas relaciones con los profes no se olvidan nunca”.

No puedo añadir mucho más a las enseñanzas de aquel amable camarero. La educación se basa en una relación interpersonal; cuando esa relación fluye con facilidad y generosidad, la educación es más sencilla y fructífera; cuando hay dificultad en la relación, la hay en la educación. Mantengo una buena relación de amistad con algunos de los que fueron mis educadores y la mantengo, también, con algunos de quienes han sido mis alumnos a lo largo de todos estos años; todas enriquecen mi vida.

Cuando internet está popularizando y extendiendo la enseñanza a distancia u online, no podemos olvidar que, al menos en determinadas edades, hay algo que nunca podrá substituir: la relación personal entre el profesor y el alumno.